Por Emma Lawson
El Deathwish Tour 112 es un esquí de travesía versátil pensado para jornadas donde el descenso tiene tanta importancia como el ascenso. Con 112 mm de patín ofrece buena flotación en nieve fresca sin perder agilidad en condiciones variables o duras. Su perfil triple-camber / twin-rocker aporta sustentación en polvo y zonas de micro-camber para mantener presión en los cantos sobre nieve dura. El montaje de fábrica a -6 cm favorece la flotación y la conducción, manteniendo estabilidad a velocidad para afrontar terrenos exigentes en backcountry.
La construcción combina un núcleo laminado de paulownia / haya europea con un layup Lowfat de carbono y fibra de vidrio y cantos ABS para mantener el peso bajo sin renunciar al rendimiento en bajada. Explicación de las especificaciones: la punta de 138 mm mejora la entrada en la nieve profunda, la cintura de 112 mm equilibra flotación y maniobrabilidad, y la cola de 129 mm aporta empuje en la salida de giro. El radio (22–27 m según longitud) afecta la curva y la estabilidad. Los pesos (≈3,2–3,8 kg por par) lo sitúan como touring ligero pero capaz en descenso.
En nieve ofrece flotación notable en polvo y un agarre en cantos respetable en superficies duras, gracias a las secciones micro-camber y los cantos de acero endurecido de 2,2 mm. Los foils amortiguadores VDS reducen las vibraciones, haciendo que las altas velocidades y los aterrizajes sean más controlados de lo esperado en un modelo ligero. En bosque y terreno técnico se muestra juguetón y responsivo; el sidecut de doble radio facilita la iniciación y la salida del giro. Es una opción sólida para quienes priorizan la bajada en sus travesías.
Comparado con otros esquís de touring 110–115 mm, el Deathwish Tour 112 se inclina más hacia la bajada y se siente más rígido que los esquís de carrera ultraligeros. Frente a esquís freeride de similar medida orientados a estación, ofrece ventaja en peso y facilidad en el ascenso. No logra la eficiencia de ascenso de los modelos de carrera más ligeros, pero supera a la mayoría en capacidades de descenso. Si buscas un equilibrio entre largas travesías y jornadas de polvo, encaja muy bien.
En resumen, el Deathwish Tour 112 es una opción recomendable para esquiadores de backcountry que desean rendimiento en polvo sin sacrificar estabilidad en la bajada. Sus puntos fuertes son la flotación, la estabilidad a velocidad y una sensación freeride moderna. Sus limitaciones incluyen un peso algo mayor que los esquís de carrera ultraligeros y un montaje de fábrica a -6 cm que puede no encajar con todos los estilos. Para quienes exigen tanto la subida como la bajada, es candidato destacado.
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