Por Ethan Sullivan
Backland 102 está pensado para quienes buscan verdadera confianza en bajada sin cargar un equipo pesado. Con unos 1430 g por esquí en 179, es lo bastante ligero para grandes desniveles y aproximaciones largas, pero mantiene la solidez necesaria al encarar la pendiente. El rocker marcado en espátula y discreto en cola facilita el pivotaje, mientras el camber bajo el pie aporta agarre. Sus 102 mm al patín ofrecen una plataforma versátil, amable en nieve blanda y convincente cuando el terreno se vuelve duro.
En la huella, destaca su bajo peso oscilante. La espátula HRZN 3D reduce masa y suma superficie, haciendo más fácil abrir huella y minimizando el clavado de la punta en nieve profunda. El núcleo de álamo/caruba Ultra Light y el laminado FreeTour recortan fibra y resina para ahorrar peso y CO2 sin perder potencia. Los cantos Dura Cap bajo el pie transmiten energía y muerden en nieve dura. En conjunto, asciende con eficiencia y se maneja con intuición en bosques cerrados, couloirs y zetas.
En descenso, el esquí se muestra sereno para su categoría de peso. El radio de 17–20 m (según longitud) prefiere giros medios, con suficiente rigidez torsional para aguantar en palas heladas de vuelta al coche. Se siente vivo y predecible, no nervioso; la cola con rocker moderado sostiene la salida del giro sin atascar. Los esquiadores potentes pueden aumentar la velocidad, aunque la estabilidad de carrera no es el objetivo. Frente al Zero G 105 es menos exigente; frente al Camox Freebird resulta más asentado en canto.
En nieve blanda, la espátula ancha y rockeada flota con facilidad e inicia giros sin esfuerzo, mientras los 102 mm de patín te mantienen ágil en condiciones mixtas. El viento trabajado y la nieve tipo “chalk” le sientan bien; la costra quebradiza aún requiere finura. En días muy profundos, Backland 109 aporta más flotación; para travesías largas, Backland 95 aligera y sube más rápido, pero cede pegada en la bajada. Frente al QST Echo 106, este modelo se siente un punto más firme y preciso en nieve variable.
Las especificaciones se traducen nítidamente en el comportamiento. El Powder Rocker facilita la entrada al giro y el planeo; el camber entrega rebote y agarre. Los 101–102,5 mm al patín equilibran flotación y rapidez de cambio de canto. Un radio de 17–20 m favorece arcos estables y gestión suave de la velocidad. Unos 1430 g por esquí permiten jornadas largas con suficiente amortiguación. Elige 164/172 para terrenos estrechos o pesos ligeros, 179 como polivalente y 186 para máximo apoyo. Combínalo con una fijación híbrida y bota progresiva de 3–4 hebillas.
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